viernes, 18 de mayo de 2012

HOMBRE Y MUJER; DOS MODOS DE TRABAJAR


En el pasado, la cultura organizativa de las empresas en que dominaba la presencia masculina (tal y como podemos ver en la mayoría de las empresas de hoy), tendía a crear ambientes de feroz competencia, falta de comunicación, actitudes individualistas y una enorme burocracia. Hoy, podemos imaginar un ambiente de trabajo distinto. Sólo se necesita conocer las habilidades de hombres y mujeres en relación con el trabajo y conciliarlas del modo más adecuado.
Las mujeres, a diferencia que el hombre, desde la infancia juegan en pequeños grupos (entre 2 y 4) mientras que por el contrario los hombres lo hacen con grupos más amplios, en los que trabajan habilidades y competencias distintas a las trabajadas por la mujer.

Debido por tanto, a acusas contextuales y al proceso de crecimiento en el que el niño\a se desenvuelve, podemos atribuir distintas características a hombres y mujeres. A continuación referenciare algunas diferencias o aspectos resaltados en ambos sexos, encontrados en la red:
“Por su parte, a los hombres no les gusta pedir ayuda, sino que buscan conquistar la situación por sí mismos, como si de un reto se tratara.” . Vemos por tanto, como el hombre enfatiza en la autogestión y el trabajo autónomo, por tanto, dejando a un lado competencias como la empatía, y habilidades sociales como el trabajo en equipo.

En el trato con los compañeros, suele tomar en consideración los sentimientos de los demás y percibe al momento sus estado de ánimo. En las negociaciones es más reticente a tomar decisiones hasta considerar que cuenta con toda la información necesaria para ello. Y en una entrevista de trabajo, mientras el hombre presenta mayor confianza en sí mismo y “se vende” mejor al empleador, ella resta importancia a su papel y enfatiza el trabajo de “su equipo”. Por el contrario, en la mujer, se puede observar como el trabajo en equipo, la capacidad de escucha, y el factor emocional, son características más desarrolladas por esta que por el hombre, repercutiendo por tanto en el trabajo en equipo y en las relaciones interpersonales.

El mundo de la empresa es un mundo complejo, y el modelo de trabajo masculino ni el femenino puede proporcionar una organización equilibrada sin el complemento del otro. Pero no sólo es necesario lograr un equilibrio entre las habilidades masculinas y femeninas en el seno de la organización; también es preciso que ese equilibrio se dé en cada hombre y cada mujer pues, como personas, se enriquecen mutuamente.

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